Día del libro

Día del libro

ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA. VERÁS EL RESULTADO...

ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA.                       VERÁS EL RESULTADO...

domingo, 14 de mayo de 2017

Mejor hoy..., que mañana.



Hoy,
el verso se coló por la rendija de la puerta
para hacerme daño.

Hoy,
he visto en el espejo de la vida
caer mis lágrimas por tu recuerdo,
por estar despilfarrando los sueños en bolsillos de ignorancia.

Hoy,
mi pelo ya no es peinado por tus manos,
y tus dedos
han dejado de acariciarme la cara,
para señalar los grises de mis defectos.

Hoy,
el reloj jugó con mis principios
y dio la campanada,
vociferando al mundo sin reparos
que había llegado el punto y final,
ese que ya se respiraba en la tormenta inesperada,
de los rencores que cerraban sus ojos en nuestra almohada.

Mejor hoy..., que mañana.


viernes, 21 de abril de 2017

REBELIÓN EN EL ZOO - NECESITAMOS TU AYUDA.



Sin tu apoyo y ayuda, no va a ser posible conseguir el sueño de verlo publicado. Es muy fácil, y solo se cargará el dinero aportado el 25 de mayo, fecha final del reto. 

Gracias por ayudarnos a conseguirlo.

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domingo, 9 de abril de 2017

Dar vida con las manos...


Con sus manos había labrado pequeños animales, imágenes de mujer perfectamente diseñadas hasta el más mínimo detalle y muebles que eran exhibidos como verdaderas obras de arte.
Con los años sus manos dejaron de responderle, la artrosis se apoderó de ellas, pero tanto era lo que necesitaba seguir creando, que buscó al mejor especialista para intentar dominar el desgaste de sus envejecidos huesos.
Tras un intenso tratamiento solo consiguió que le pusieran un aparatoso mecanismo que le hicieron a su medida.
Una tarde tomó entre sus manos un tocón de castaño, que su amigo Juan le trajo cuando supo de la tristeza en que estaba sumido, al no poder seguir tallando la madera;  sabía que trabajar con sus manos era su vida.
-     Buenas tardes amigo Jorge, - le dijo al llegar- ¿te enteraste que Adela mi mujer, falleció hace un mes?
-          No, no lo sabía, pero ¿Por qué nadie me aviso? Hubiera querido darle mi último adiós, nunca podrás perdonarme Juan, no he sabido ser un amigo al estar tan preocupado por mí mismo y no ver lo que estabas pasando.
-          No pienses eso por favor, -le dijo Juan con los ojos llenos de lágrimas- Precisamente por ser mi amigo, no quise aumentar tu pena, al decirte que Adela nos abandonaba.
-          ¿Qué puedo hacer por ti amigo mío? ¿Cómo podré subsanar mi error al no haber sabido estar a tu lado en un momento tan duro?
-          Es fácil Jorge, para eso te he traído esta madera, que recuperé tras el último incendio que ayudé a sofocar en el pueblo. ¿Sabes qué? Entré en la brigada de incendios de voluntario el día después de marcharse mi dulce Adela. Siempre actuaba en medio del fuego, entre las llamas más altas, porque no me importaba que en uno de esos incendios pudiera morir, si eso me llevaba a su lado. Poco importaba mi vida si no estaba esperándome en casa al llegar, si sus ojos no eran lo primero que veía al despertar, ella lo hacía primero cada mañana y se quedaba mirándome hasta que yo despertaba. Ella siempre estaba pendiente de mi, cuando me sentía enfermo, tenía al llegar del trabajo un vasito de caldo que se disponía a preparar en cuanto me daba el beso de despedida, aún antes de irse a trabajar; argumentando que era para que reposara y estuviera a punto para mí.
-          Pero esa no es la solución Juan.
-          Lo sé y ella me lo hizo ver. El martes pasado, en medio del peor incendio de este verano, la vi junto a un castaño que estaba envuelto en llamas. Me pidió por favor que lo apagara y que dejara de arriesgar mi vida dándome un beso a modo de despedida. Lo apagué pero solo pude salvar este trozo y así es como me puedes ayudar, si quieres, porque sé que poder puedes.
-          Dime como puedo hacerlo,  por favor.
-          Devuélvemela Jorge.
-          Pero Juan, eso es imposible.

-          En tus manos no hay nada imposible, piénsalo, solo debes ponerlas en este trozo de madera y pensar en ella.

Lola Fontecha.

lunes, 3 de abril de 2017

CITA A CIEGAS



Quedamos para una cita a ciegas, a las 17.30 horas del 27 de junio de 1965, yo y el destino. No sabía que me iba a encontrar cuando abriera la puerta, no quería ir demasiado arreglada, la naturalidad forma parte de mis defectos y ser artificial es algo que nunca me ha gustado.

La sonrisa quiso acompañarme, y la dejé venir conmigo, con ello aseguraba una tarde muy agradable.

La soledad se autoinvitó y no pude decirle que no viniera, ya que ella aparece donde y como le apetece en cada paso de nuestras vidas.

La tristeza se colgó de mi brazo, y me dio mucha pena decirle que no podía venir, pero no era el momento más apropiado y le prometí tomar café al día siguiente con ella, de esta manera se convenció, no sin soltar alguna lagrimita y con carita de pena se quedó en casa.

Los sueños, no pidieron permiso y se metieron directamente en el bolso, mientras entraban decían ¡No nos podemos perder esta cita!

Ya se acercaba la hora, no me gusta llegar tarde y me apresuré a terminar con los preparativos. El poemario “Viento del pueblo” bajo el brazo, era lo acordado, y mi vestido color primavera para ser identificada.

Los nervios iban creciendo por momentos y cuando ya salía de la casa, mi madre me deseó suerte con un dulce beso en la frente.

–Sé feliz, mi niña, y no te olvides nunca de seguir dando pasos adelante. Hoy, no sabemos que va a suceder, pero mañana estate segura de que tus pasos serán legitimados por la constancia de la libertad que te rodea y del empeño en hacer creer en ti.

Empecé a andar despacio, sin prisa alguna, al cabo de unos segundos que parecieron horas marchamos más deprisa, yo, la sonrisa, la soledad, y los sueños que sea apretujaban en mi bolso… Pareció eterno el camino aun cuando solo había cien metros para llegar allí donde habíamos quedado el destino y yo.

Ya en el lugar, la música del silencio se apoderó de mí, estuve a punto de cerrar la puerta justo antes de abrirla, pero me armé de valor y di un paso adelante. Miré alrededor, pero no escuchaba “Hagamos un trato” de Benedettí, era lo que me tendría que llevar a mi cita a ciegas. Me senté en la única silla que había libre, pedí un café y abrí mi libro…

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Pasaban las horas, y “destino” no llegaba, tanto empeño en quedar conmigo, tantos días esperando esta cita. Me dije para mis adentros…

-Tristeza tenía que haber venido conmigo, ¡mira que me lo dijo!

La decepción iba en aumento, no entendía que estaba pasando.

- Buenas tardes, ¿Lola?,
- Si, disculpe ¿Quién es usted?

- Soy tu, en unos años, ¿me invitas a un café?

miércoles, 22 de marzo de 2017

PRIMER ANIVERSARIO DEL GRUPO LITERARIO OLIVERSANDO y PRESENTACIÓN DEL POEMARIO DE NUESTRA QUERIDA AMIGA Y COMPAÑERA ROCÍO BIEDMA







La libélula emprendió su vuelo, nos dijo muy bajito que ahora le tocaba a ella, el vértigo se apoderó del instante y desde entonces no quiere tocar el suelo.
Tomó el tren de las palabras, le dijo al maquinista que el cielo era su destino y sus manos se hicieron eco del sueño labrando en las nubes el camino.
Tardó en llegar, los miedos se asignaron el poder y las palabras quedaban escritas en la cárcel del papel.

Las cuerdas de la realidad desaparecieron un día de cielo claro, y cual libélula entre aguas de libertad, comenzó a deleitar al mundo con su poesía, poesía que se transforma en música para los oídos de quien presto se detiene a escucharla.


Rocío, nos sorprende de vez en cuando, perdiéndose en el horizonte próximo, desaparece y solo deja una estela que muestra que está presente…

Hibernando
Ahora,
el silencio me ahoga la palabra
mientras la tarde
incendia los vergeles con bandadas de colores,
es este febril marzo que entona un horizonte
con arpegios de flores incandescentes.

Su voz, delicada y dulce, reaparece y vitaliza el entorno. Llena de colores la estancia y hace primavera por arte de biri birloque.

Precepto
Nada
que me cierre los labios
y los cosa de silencio.

Nada que me obligue a esconder
mis alas rotas.

Nada
que derroche mi mesura
y me impida alzar el vuelo.

Nada.

Porque no hay nada que impida a esta Jienense de mar de olivos a decir y mostrar aquello que siente en sus adentros, ella que macera sus letras en oro líquido, destila belleza en su poesía y nos lleva en volandas a otro mundo, ese mundo que el poeta hace posible con sus escritos.

Su mirada limpia como el agua clara, nos cala dentro cuando nos habla. Ella, enlaza sonrisa en gesto amable y tiene la capacidad de endulzar el café de los días grises, cuando la vida te atrapa en la tristeza que aplasta.
  
Hoy Rocío, nos toca el alma con su poesía, nos acaricia el gesto con el amor que desprende y vuela cual libélula entre nosotros para mostrarnos su vértigo por los versos, su seguridad y entereza ante la existencia que le ha tocado en suerte.

Quererte es fácil, cuando nos miras con esos ojos apacibles que destilan naturalidad ante la vida….


miércoles, 8 de marzo de 2017

MUJER, NO TE DESPISTES EN EL PAISAJE Y SIGAMOS EN LA LUCHA...



Bella la vida, bellos los días que nos hacen volar en libertad. Somos MUJERES. Mayúscula que sirve en estos casos para gritar más fuerte si cabe al mundo, para que nada ni nadie nos haga sentir: inferiores o débiles.

Por ti, 
para ti...,
MUJER, 
siente orgullo de serlo.

Aun queda camino por recorrer, agarremos nuestras manos y sigamos camino hacia el lugar que nos corresponde..., que sí, que llegamos, aunemos esfuerzos, se vislumbra en el horizonte y se refleja en nuestros ojos.
No debemos olvidar que nos tenemos las unas a las otras para hacernos visibles.
Crecer es necesario.

Mujer, tu debes ser y recrearte en ello... Genuina y auténtica...

Vivir en libertad, ese don especial, que la naturaleza tenía para nosotras guardado.


Pero eso sí, no nos despistemos en el paisaje y sigamos en la lucha, aun queda mucho camino por andar y existe mucha piedra suelta para hacernos tropezar.

martes, 7 de marzo de 2017

Soñando un sueño...



He soñado que me hablaba, que la empatía se ponía de su lado y por fin manteníamos la conversación pendiente. Sentí el calor de su mano en mi brazo, percibiendo en sus ojos la certeza de estar actuando como debería haberlo hecho hace tiempo.

Me sentí en esos momentos, respetada como persona y noté un rayo de humanidad en su mirada. Sus palabras fluían y el argumento ofrecido me daba confianza en él.

Confundí sueño con realidad y le di las gracias por acercarme a la situación que me espera de aquí en adelante.

Pero desperté soñando del sueño, porque no es eso lo que yo quiero, yo pretendo vivir a su lado y dejarme llevar por el tiempo, ser mecida por el levante entre olas que me aparten de las piedras. 

Volar entre gaviotas que me contagien su libertad de movimiento, engancharme a la vida, sonreír-sonriendo, pasear por las calles del contexto sin temor a ser señalada por sentirme bien. 

Escuchar su voz de niña cada mañana, cada despertar y tirarme al suelo de la vida para dejarme manchar por ella.

Que los sueños, sueños son, pero que yo quiero agarrarme muy fuerte a la realidad de estar viva.

Mi cuerpo sale del sueño confundida y me pregunto acompañada de Serrat con “Aquellas pequeñas cosas” ¿Qué sucederá hoy? Y tengo que decir que no lo sé, pero al menos puedo contestarme que tengo certeza de estar manejando mis tiempos.

viernes, 10 de febrero de 2017

Dando pasos adelante...



Cuando un susurro muestra la zancadilla dispuesta, dan ganas de mirar para otro lado y continuar el camino elegido en pasos marcados sobre la arena.

Pero me revelo y rebelo la coincidencia en palabras dispuestas, saco imagen oportuna y sacudo la negatividad donde la sonrisa amable le guiñaba un ojo a los papeles firmados.
Coloco por pensamientos creados el azar del infortunio y me limpio la huella de tus zapatos para no dejarme pisar por la ignorancia de quien no sabe ver mas allá de la pelusa de su ombligo.

Y sigo viendo paisaje, donde los problemas crecen como setas en otoño...

Buen día, mundo, hoy mira a sus ojos antes de confiar tus sueños en maleta vacía de corazón, no te vayan a perder los proyectos en el cajón del olvido.