Día del libro

Día del libro

ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA. VERÁS EL RESULTADO...

ESCRIBE CON EL CORAZÓN, REPASALO DESPUÉS CON LA CABEZA.                       VERÁS EL RESULTADO...

lunes, 17 de julio de 2017

No hay mezcolanza en armonía hernandiana.

Archivo Histórico Provincial de Jaén- Mayo, 2017. Mes Hernandiano organizado por Lola Fontecha, responsable de la Vocalía de Divulgación Cultural de la Asociación Círculo Ánimas.



El poeta Antonio Gómez Hueso nos recitó la elegía creada por él para Miguel Hernández.



El Grupo Literiario Oliversando: Rocío Biedma, Miguel Ángel Cañada, Josefina Buitrago, Martín Paredes, Juan Manuel Villar, María Cózar y Gloria Cutillas, con creaciones propias dedicadas a Miguel Hernández.







Poemas de Miguel Hernández versionados por el cantautor baezano, Jose Pedro Jiménez y los poemas de Lola Fontecha inspirados en su poesía.





miércoles, 12 de julio de 2017

DUELE EL OLVIDO, MADRE


Duelen los días, madre,
traspasa la piel el frío de tus manos en mi cara,
y rompe el alma
tu mirada varada en el horizonte del olvido.

Duele el gris que anida sobre azul en tus ojos.

El silencio sin memoria enfadado con el mundo,
grita a los cuatro vientos
por haber destrozado el mapa para llegar a ti.

Madre, me duele ver
que has dejado de mirarte al espejo
por miedo a no reconocerte.

He perdido el norte, madre,
los olores derrocharon significados,
en el tropiezo de tus pies sobre la remembranza.

El papel de tu recuerdo ha quedado níveo,
tragando las letras del pasado,
y mi nombre se ha desorientado
jugando al escondite entre palabras olvidadas,
temblando como una hoja.

Hoy, el agua de la lluvia en mis ojos,
ha borrado la huella de tus pasos.
La melodía de tu nana ya no acuna mi sueño
porque la luna se olvidó de salir.
No hay marea, madre,
las coquinas quedaron olvidadas en la playa,
ya nunca más serán recogidas por nuestras manos,
ni las olas del mar nos empujaran para sonreírle a la cara.

He amontonado los recuerdos en un cajón,
de él iré cogiendo aquello que precise
para no olvidarme de tu amor de madre.

Duele tu olvido, madre,
por ello voy a restituir a tus pasos, los colores
que permanecieron en el camino falso,
creado por la imaginación en blanco… 

jueves, 29 de junio de 2017

El cansancio, de nuevo ha venido a molestarme...


El reloj suena mas despacio que de costumbre, en el alféizar de mi ventana el ruiseñor revela que es lunes de nuevo. Pongo sin ganas los pies en el suelo, me ducho y preparo la cafetera. Mientras la coloco en el fuego, vuelvo a tropezar en los quehaceres diarios, y caigo de bruces contra el suelo sin apenas darme cuenta… Al mirar de nuevo el reloj, siento tristeza e impotencia por haber pasado tantas horas en el frío del piso y no saber que hacer para levantarme.

El pensamiento ha sido causa efecto de nuevo y tu remembranza me ha empujado al abismo del tiempo, que pasó de largo y no se supo más de él.

En el término urbano de las despedidas, dí con las palabras perdidas, las ahormé suavemente para darle la forma apropiada de texto entendible. Hoy el calor se adueñó de mi cuerpo, hostigada y apenada, aun repaso aquel verano en el que la vida nos dio la mano.

Entonces todo se hace cada vez más complicado: un nudo en la garganta que casi no me deja respirar, lágrimas amenazando con salir, y al percibir que la sien vuelve a golpearme los recuerdos…,  duele.

El cansancio de nuevo ha venido a molestarme...




Microrrelato
Tertulia Oliversando - 28.06.2017

miércoles, 14 de junio de 2017

Cuentos de Lola...





















Ven, te voy a contar un cuento.

No te asustes cielo, en este no aparecen campanillas que peleen con Wendy por arrebatarle a Peter Pan.

Seguirás siendo niña eternamente y solo crecerás en el momento que tú decidas hacerlo.

Los mayores no gritaran y lo más importante…, sabrán escuchar.

En este cuento mi niña, las cigüeñas anidaran en el suelo para que las puedas tocar y el mar, cansado de tragar vidas, nunca más estará enfadado.


El arcoiris permanecerá en el cielo siempre que quieras verlo, papá y mamá velaran día y noche tu sueño...


miércoles, 7 de junio de 2017

Semana Santa en Jaén


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Semana Santa en Jaén

Tu cara, mi exaltación
tus lagrimas mi dolor
y el incienso las ganas de emerger
esas, que me respiran el alma.
Y los nazarenos en procesión
entierran diferencias para hacer camino al alba.

Camino espiritual,
experiencia viva y terrenal,
mezclada con la devoción al mirarte a los ojos
para no perder de vista mi regreso.

La madrugada empieza,
entre cantones te arropan
el de Jesús, tu casa.
El de la ropa vieja,
lugar de saeta
que rasga el sentimiento
salido de la voz del poeta.
Atrapado en dolor que abraza
en el campillejo de santiago,
allá donde se llora tu presencia,
allí donde el nazareno reza con la mirada perdida
la agonía de tu ausencia.


El día del Abuelo
Maestro Cebrián,
imagen acuestas,
experiencia vivida que le emociona.
Nuestro Padre Jesús, el Nazareno,
aquel que a Jaén guía y da consuelo.
A su lado “Canto a Jaén” que Mendizábal creó,
abrazando al sentimiento,
música a tus pasos,
acento de flauta travesera
erizando al sentimiento que te cubre.

Pasión…
Dolor…
Resignación…,
y peso ligero que el cofrade soporta.

Jaén, bella ciudad de luz,
¿Qué tienes cuando miras?
¿Qué pretendes?
¿Por qué te arrodillas?
El incienso te despierta del sueño,
la semana santa en el Santo Reino,
un año más…, 
se santigua al credo.

Para Martín, compañero y amigo en la poesía, agradecida de corazón por haber creído en mí desde el primer verso que nos unió en la vida.

Lola Fontecha
Tertulia Oliversando

Jaén y marzo 2017

domingo, 14 de mayo de 2017

Mejor hoy..., que mañana.



Hoy,
el verso se coló por la rendija de la puerta
para hacerme daño.

Hoy,
he visto en el espejo de la vida
caer mis lágrimas por tu recuerdo,
por estar despilfarrando los sueños en bolsillos de ignorancia.

Hoy,
mi pelo ya no es peinado por tus manos,
y tus dedos
han dejado de acariciarme la cara,
para señalar los grises de mis defectos.

Hoy,
el reloj jugó con mis principios
y dio la campanada,
vociferando al mundo sin reparos
que había llegado el punto y final,
ese que ya se respiraba en la tormenta inesperada,
de los rencores que cerraban sus ojos en nuestra almohada.

Mejor hoy..., que mañana.


lunes, 3 de abril de 2017

CITA A CIEGAS



Quedamos para una cita a ciegas, a las 17.30 horas del 27 de junio de 1965, yo y el destino. No sabía que me iba a encontrar cuando abriera la puerta, no quería ir demasiado arreglada, la naturalidad forma parte de mis defectos y ser artificial es algo que nunca me ha gustado.

La sonrisa quiso acompañarme, y la dejé venir conmigo, con ello aseguraba una tarde muy agradable.

La soledad se autoinvitó y no pude decirle que no viniera, ya que ella aparece donde y como le apetece en cada paso de nuestras vidas.

La tristeza se colgó de mi brazo, y me dio mucha pena decirle que no podía venir, pero no era el momento más apropiado y le prometí tomar café al día siguiente con ella, de esta manera se convenció, no sin soltar alguna lagrimita y con carita de pena se quedó en casa.

Los sueños, no pidieron permiso y se metieron directamente en el bolso, mientras entraban decían ¡No nos podemos perder esta cita!

Ya se acercaba la hora, no me gusta llegar tarde y me apresuré a terminar con los preparativos. El poemario “Viento del pueblo” bajo el brazo, era lo acordado, y mi vestido color primavera para ser identificada.

Los nervios iban creciendo por momentos y cuando ya salía de la casa, mi madre me deseó suerte con un dulce beso en la frente.

–Sé feliz, mi niña, y no te olvides nunca de seguir dando pasos adelante. Hoy, no sabemos que va a suceder, pero mañana estate segura de que tus pasos serán legitimados por la constancia de la libertad que te rodea y del empeño en hacer creer en ti.

Empecé a andar despacio, sin prisa alguna, al cabo de unos segundos que parecieron horas marchamos más deprisa, yo, la sonrisa, la soledad, y los sueños que sea apretujaban en mi bolso… Pareció eterno el camino aun cuando solo había cien metros para llegar allí donde habíamos quedado el destino y yo.

Ya en el lugar, la música del silencio se apoderó de mí, estuve a punto de cerrar la puerta justo antes de abrirla, pero me armé de valor y di un paso adelante. Miré alrededor, pero no escuchaba “Hagamos un trato” de Benedettí, era lo que me tendría que llevar a mi cita a ciegas. Me senté en la única silla que había libre, pedí un café y abrí mi libro…

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Pasaban las horas, y “destino” no llegaba, tanto empeño en quedar conmigo, tantos días esperando esta cita. Me dije para mis adentros…

-Tristeza tenía que haber venido conmigo, ¡mira que me lo dijo!

La decepción iba en aumento, no entendía que estaba pasando.

- Buenas tardes, ¿Lola?,
- Si, disculpe ¿Quién es usted?

- Soy tu, en unos años, ¿me invitas a un café?